No solo era envidiada por sus bellos ojos violetas, sino también por la cantidad inigualable de joyas que poseía. Enterate cuál es la historia de La Peregrina.
En el mundo de las joyas, pocas piezas poseen una historia tan rica y fascinante como la perla conocida como “La Peregrina”. Este icónico tesoro viajó a través de continentes y siglos, pasando por las manos de esclavos, reyes y estrellas de Hollywood. Su historia refleja el poder, la ambición y la belleza.
Desde las manos de un esclavo en Panamá hasta ser parte del tesoro español a estar en las alfombras rojas de Hollywood, esta perla fue testigo de amores, intrigas y transformaciones históricas.
Quién encontró “La peregrina”
La historia de La Peregrina comienza en el siglo XVI, cuando un esclavo africano en las costas de Panamá encontró una perla de extraordinaria belleza y tamaño. La gema, de forma perfecta y un blanco brillante, fue considerada una de las más grandes y simétricas del mundo. Como recompensa por su descubrimiento, el esclavo fue liberado, marcando el inicio de la leyenda de esta joya.
La Peregrina llegó a manos de la Corona española, convirtiéndose en un emblema de riqueza y poder. La perla fue un regalo del administrador del Virreinato de Nueva España al rey Felipe II, quien la incorporó al tesoro real. Durante siglos, fue lucida por reinas y consortes, como Margarita de Austria y Mariana de Austria, en fastuosos retratos y ceremonias oficiales.
Cómo terminó la joya en manos de Elizabeth Taylor
En 1969, la legendaria actriz Elizabeth Taylor recibió La Peregrina como un regalo de su esposo, Richard Burton. Burton adquirió la joya en una subasta por la suma de 37,000 dólares, un monto significativo en aquella época. Taylor quedó fascinada por la historia y la belleza de la perla, y decidió hacerla parte de un collar diseñado por Cartier, en el que combinó La Peregrina con diamantes y rubíes.
Elizabeth Taylor lució la joya en numerosos eventos, consolidando su lugar en la cultura popular como un símbolo de elegancia y lujo. Para Taylor, La Peregrina no era solo una pieza de joyería, sino también un recordatorio del amor apasionado y extravagante que compartía con Burton.
La subasta
Tras la muerte de Elizabeth Taylor en 2011, su colección de joyas fue subastada. La Peregrina alcanzó un precio récord de 11,8 millones de dólares, convirtiéndose en una de las perlas más valiosas de la historia. Aunque su actual propietario permanece en el anonimato, la fascinación por esta joya perdura.