Desde una perspectiva nacional, Buenos Aires -con su 37% del padrón electoral del país- sigue siendo el epicentro del poder político argentino, y un revés para el peronismo en esta sección enviaría ondas de choque hasta Balcarce 50, debilitando la narrativa de Kicillof como contrapeso al libertarismo mileísta y complicando sus ambiciones para 2027.

Analistas coinciden en que, en medio de una economía en recesión con inflación persistente y desempleo en ascenso en sectores industriales locales, el voto aquí reflejará el pulso de la clase media baja y los trabajadores: si el ajuste nacional erosiona el apoyo al PJ, podría abrir grietas en su hegemonía histórica, favoreciendo a alianzas como La Libertad Avanza que prometen mano dura en seguridad y más recortes.

Por el contrario, una ratificación masiva del oficialismo no solo blindaría la gobernabilidad provincial, sino que posicionaría al peronismo como dique de contención ante las reformas liberales, en un contexto donde encuestas recientes muestran un electorado polarizado entre el rechazo al “plan motosierra” y la demanda de cambio radical. “Ganamos por amplia diferencia”, afirman en el peronismo a la hora de hacer previsiones acerca del resultado en esta sección.

En 2021, los escaños de esta sección se repartieron con mayoría para el entonces Frente de Todos, que obtuvo 8 bancas, seguido por fuerzas opositoras como el PRO con 2, y otras menores como la izquierda con 2, Acuerdo Cívico con 2, y escaños para Coalición Cívica y Unión y Libertad.

Los diputados que concluyen mandato, por el lado del PJ bonaerense, son: Susana González, Mariana Larroque, Berenice Latorre de Caro, Liliana Pintos, Ayelén Rasquetti, Ricardo Rolleri, Nicolás Russo y Facundo Tignanelli.

Por la oposición finalizan este año Pablo Domenichini y Carla Mesías (Acuerdo Cívico-UCR+GEN); Martiniano Molina y Adrián Urrelli (PRO); Sebastián Pascual y María Florencia Retamoso (LLA); María Laura Kano (PTS); Maricel Etchecoin Moro (CC); Constanza Moragues Santos (Unión y Libertad); Guillermo Pacagnini (MST).

La Tercera abarca un territorio diverso y estratégico: desde distritos populares e industriales como La Matanza y Lomas de Zamora, hasta zonas más rurales como Brandsen y Punta Indio. Incluye municipios como Almirante Brown, Avellaneda, Berazategui, Berisso, Cañuelas, Ensenada (kilómetro cero del peronismo), Esteban Echeverría, Ezeiza, Florencio Varela, Lanús, Lobos, Magdalena, Presidente Perón, Quilmes y San Vicente.

De ellos, 16 están gobernados por el justicialismo, uno por el peronismo disidente (Esteban Echeverría) y sólo gobierna la oposición en dos: Magdalena y Lobos.

Esa heterogeneidad la convierte en un espejo de las tensiones socioeconómicas del Gran Buenos Aires, donde conviven demandas por seguridad, infraestructura y empleo. Se trata del histórico bastión del peronismo.

Figuras importantes

La campaña trae a la arena a dirigentes con trayectoria nacional y local, en una disputa multipartidaria. Según las listas oficializadas por la Junta Electoral, los principales frentes y sus cabezas de lista para diputados son:

-Fuerza Patria (ex Unión por la Patria, oficialismo peronista): Verónica Magario, vicegobernadora y exintendenta de La Matanza. Representa al kicillofismo, con un discurso que hace énfasis en ponerle un freno al ajuste, en la necesidad de defender los derechos y de promover políticas que mejoren el salario y el empleo. Días atrás, en una entrevista con Ámbito, subrayó la importancia de defender un “Estado presente en educación, salud y producción” y remarcó que “barrio que recorrés, la gente dice que no da más, que no llega a fin de mes, que teme perder el trabajo o el ingreso”.

-Alianza La Libertad Avanza (LLA-PRO, oficialismo nacional): Maximiliano Bondarenko, ex comisario de la Policía Bonaerense y actual concejal de Florencio Varela. Apuesta a captar el voto antiperonista con acento en cuestiones relacionadas con la seguridad. Afirma que las deficiencias de infraestructura en el Gran Buenos Aires “son culpa de la sucesión de gobiernos peronistas”.

-Somos Buenos Aires (centro, con tinte radical): Pablo Domenichini, rector de la Universidad Nacional de Almirante Brown y dirigente de Evolución. Busca posicionarse como alternativa moderada y “con sentido común”, con cuestionamientos al kirchnerismo “que destruyó el sistema de salud, vació el IOMA y convirtió al Estado en una red de privilegios” y a LLA “que desmantela derechos, abandona la educación y maltrata a quienes piensan distinto”.

-Frente de Izquierda y los Trabajadores – Unidad (FIT-U): Nicolás del Caño, exdiputado nacional y referente trotskista. Enfatiza la lucha contra el ajuste y por derechos laborales.

-Frente Potencia: Santiago Mac Goey, productor agropecuario de Cañuelas. Se posiciona como alternativa renovadora, enfocada en el sector rural y transparencia.

Otros frentes menores incluyen al Nuevo MAS con Juan Cruz Ramat, la Alianza Unión Liberal con Alejandro Raúl Mansilla, que buscan nichos específicos como el voto joven o liberal independiente.

Magario y Bondarenko encarnan el choque entre el peronismo tradicional y el avance libertario, mientras que Domenichini apunta a un electorado desencantado con los extremos. Así, en las elecciones del 7 de septiembre no solo se juega la renovación legislativa, sino el futuro gobernabilidad de la provincia más poblada del país.

Con una boleta partidaria tradicional y urnas separadas de las nacionales, los votantes de la Tercera sección tendrán en sus manos un poder decisivo: reconfigurar el mapa político bonaerense en tiempos de incertidumbre económica.





Fuente Noticias Nacionales | Ámbito