Un hombre de 42 años fue detenido en Mar del Plata, acusado de “explotación de la prostitución ajena”, tras un operativo que permitió rescatar a una joven de 23 años. Según la investigación, el acusado filmaba los encuentros sexuales con sus víctimas y les tatuaba sus iniciales en las zonas íntimas.

El procedimiento se concretó en la madrugada de este viernes en el complejo habitacional Soip, ubicado en Antártida Argentina al 3500.

La pesquisa comenzó en julio pasado, cuando un llamado al 911 advirtió que un hombre mantenía cautivas en ese lugar “entre cinco y seis chicas” para obligarlas a prostituirse a cambio de drogas. El denunciante aportó incluso el nombre del sospechoso y precisó que los hechos ocurrían en el departamento 3 del monoblock 21.

El ahora detenido residía en los departamentos 3 y 4 del mismo edificio y contaba con antecedentes por robo agravado, lesiones leves y abuso sexual. Varias de esas denuncias habían sido presentadas por mujeres que, posteriormente, se constató también habían sido explotadas sexualmente por él.

Fuentes de la investigación citadas por La Capital indicaron que el acusado explotaba al menos a tres mujeres, a quienes alojaba en el departamento 4, aprovechándose de su vulnerabilidad derivada de las adicciones. En ese contexto, las obligaba a prostituirse a cambio de drogas, vivienda y provisiones, mientras él se encargaba de conseguir clientes y organizar los traslados.

El modus operandi era claro: la luz roja encendida en el departamento 4 indicaba que había mujeres “disponibles”. Esa vivienda estaba conectada con el departamento 3, donde residía el acusado, desde donde controlaba toda la operación.

Según consta en la causa, las víctimas cobraban 90.000 pesos por cada servicio de media hora, pero nunca recibían el dinero: debían entregárselo directamente al hombre, quien les proporcionaba drogas y se aprovechaba de su situación límite.

Durante el operativo de este viernes fue rescatada una joven de 23 años, que relató parte de su padecimiento durante casi un año, desde la pérdida de piezas dentales hasta las iniciales que el acusado le grabó en la pelvis y el glúteo derecho.

La víctima relató además que conocía al hombre del barrio y había mantenido encuentros con él. En 2024 lo había denunciado por abuso sexual, pero luego retiró la acusación. También reveló que el imputado le entregaba estupefacientes para revender a los clientes y que en una jornada llegó a recaudar 700.000 pesos, dinero que nunca percibió.

Asimismo, contó que el acusado administraba su cuenta de Facebook para coordinar encuentros sexuales con clientes.

Los investigadores imputaron al hombre por “explotación de la prostitución ajena”, delito que prevé penas de 4 a 6 años de prisión. No obstante, podrían aplicarse agravantes relacionados con la violencia ejercida, las amenazas y la situación de vulnerabilidad de las víctimas, lo que elevaría la pena estimada a entre 5 y 10 años.

Además del arresto del acusado y el rescate de la joven, la Policía secuestró una camioneta Amarok y una máquina de tatuajes con tintas, utilizadas presuntamente para “marcar” a las víctimas con sus iniciales.

El detenido deberá ahora declarar ante la fiscal Graciela Trill. Mientras tanto, la Justicia solicita colaboración para identificar y localizar a otras mujeres explotadas.



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